Oro blanco o platino: ¿cuáles son las diferencias?
En AGUAdeORO queremos que nuestros clientes se sientan seguros y bien informados al elegir el metal precioso de su anillo. Aunque el oro blanco y el platino pueden parecer similares a primera vista, existen diferencias importantes en su composición, color, peso y mantenimiento.
Nuestro oro blanco: naturalmente elegante y sutilmente gris
Muchos oros blancos del mercado necesitan un baño de rodio para obtener una apariencia blanca y brillante, ya que su tono natural tiende ligeramente al amarillo. Con el tiempo, este recubrimiento se desgasta, deja ver el matiz más cálido del metal y requiere un mantenimiento periódico.
En AGUAdeORO utilizamos una aleación suiza única, con un tono gris blanquecino suave y natural. Conserva su color sin necesitar tratamientos frecuentes de rodio. La diferencia es sutil a la vista, pero significativa en términos de calidad y durabilidad. Su anillo mantiene su tonalidad refinada con el paso del tiempo y ofrece una elegancia duradera sin esfuerzo.
Platino: naturalmente blanco y más denso
El platino es un metal naturalmente blanco, de tonalidad más fría y brillo suave. Es más denso que el oro, por lo que resulta ligeramente más pesado y más difícil de trabajar. Por ello utilizamos herramientas y técnicas específicas para dar forma a nuestras piezas de platino con la precisión que merecen. Sin embargo, es importante no confundir densidad con durabilidad.
El platino no se raya menos que el oro: ambos son metales preciosos y maleables, y los dos mostrarán señales de uso con el tiempo. Lo que cambia es la sensación, el peso y la preferencia personal.
¿Cuál le conviene más?
Elija nuestro oro blanco si prefiere un anillo más ligero, una tonalidad ligeramente más cálida y un acabado blanco que requiera poco mantenimiento. Elija platino si aprecia una apariencia naturalmente blanca, una sensación más densa y un tono algo más frío, con una presencia de peso atemporal.
