Volver a lo esencial: encuentro con FreeTheBees
Antes de continuar con la lectura de este artículo, te invitamos a descubrir la primera parte de nuestra entrevista con André Dunand. Encuentra aquí la primera parte de la entrevista.
¿Qué hace que el enfoque de FreeTheBees sea único en comparación con iniciativas apícolas más tradicionales?
Históricamente, el ser humano ha intentado acercar las abejas a sí mismo, colocándolas en colmenas para poder explotarlas con mayor facilidad. Eso ya representa en sí mismo un cambio de paradigma: se adaptó la abeja a nuestras necesidades, en lugar de respetar su funcionamiento natural.
Lo que nos diferencia en FreeTheBees es que nosotros hacemos el camino inverso. Nos inspiramos en el estado original de la abeja, en su modo de vida natural, para intentar recrear esas condiciones. Esto pasa, sobre todo, por el hábitat, que es un elemento central. Como ya he explicado, un hábitat natural es redondo, grueso, aislante y con una circulación del aire óptima. En cambio, las colmenas modernas son construcciones estandarizadas, cuadradas, con limitaciones que no corresponden a las necesidades naturales de las abejas.
Son precisamente estas diferencias las que cambian por completo la manera en que viven las abejas. Nuestro enfoque consiste, por tanto, en replantear estas condiciones desde la base, para permitir que las abejas recuperen un modo de vida más cercano a su naturaleza.

Muchas personas han oído que las abejas están en peligro, pero no siempre miden la magnitud real del problema. ¿Qué está ocurriendo hoy con las poblaciones de abejas?
Los árboles frutales florecen y, muy rápidamente, al final de esa floración, los campos son cortados. La abeja se encuentra entonces ante un verdadero dilema: ¿dónde encontrar alimento?
Es precisamente en ese momento cuando el ser humano puede desempeñar un papel clave, convirtiéndose en un actor de apoyo, especialmente mediante la creación de jardines floridos o la plantación de árboles. Existen, por tanto, acciones sencillas que podemos poner en práctica, pero el reto principal sigue siendo compensar esos periodos de escasez de recursos.
Otro aspecto especialmente importante es el uso de pesticidas, tanto en la agricultura como incluso en jardines privados. A veces tendemos a pensar que solo los agricultores están implicados, pero en realidad su uso es mucho más amplio. Esto representa un factor importante en la desaparición de ciertas especies de abejas, y la abeja melífera también sufre sus consecuencias.
Más allá de la producción de miel, ¿por qué son las abejas esenciales para la biodiversidad y para nuestros sistemas alimentarios?
Si la abeja desaparece, si se encuentra en grandes dificultades o simplemente si su población disminuye, las consecuencias son inmediatas. Habrá una falta significativa de polinización. Y de ese desequilibrio surgirán grandes dificultades para producir alimentos y, por lo tanto, para alimentar a la población. A largo plazo, esto plantea la cuestión de nuestra propia capacidad para mantener el equilibrio de nuestro sistema de vida.

¿Cuáles son los principales proyectos o iniciativas en los que trabaja actualmente FreeTheBees para apoyar a las poblaciones de abejas?
Transmitimos esta información al público a través de distintos medios: conferencias, cursos, pero también un sendero pedagógico, donde recibimos clases, niños y padres. El objetivo es mostrar de manera concreta los desafíos relacionados con las abejas, hacer visibles sus problemas y explicar su realidad.
Otro proyecto importante es la creación de cavidades en los árboles. Dado que nuestra misión es acompañar el regreso de la abeja a su entorno natural, hoy constatamos una evidente falta de hábitats adecuados. Para remediarlo, recreamos cavidades inspiradas en las prácticas tradicionales de los Zeidler, directamente en árboles vivos, cuya esperanza de vida puede alcanzar entre 200 y 300 años. Este tipo de prácticas se observa, por ejemplo, entre los bashkires o en Polonia. Se trata de un enfoque respetuoso, que integra plenamente la naturaleza en el desarrollo de las abejas melíferas que viven sin intervención humana.
Hoy hemos identificado más de 400 lugares en los que estas abejas viven de forma autónoma.
También realizamos un seguimiento tres veces al año, gracias al compromiso de voluntarios. Se trata de un verdadero trabajo de ciencia ciudadana: en primavera para verificar la salida del invierno, en verano para observar el desarrollo, y en otoño para anticipar la capacidad de la colonia de atravesar el invierno. Estos datos son extremadamente valiosos. Durante mucho tiempo se quiso hacer creer que las abejas que viven sin intervención humana ya no existían. Hoy podemos demostrar lo contrario. Solo en Suiza ya se han identificado más de 400 colonias, y numerosos estudios están en curso en otros países.
Lo que todavía queda por desarrollar es una abeja melífera verdaderamente silvestre, capaz de sobrevivir varios años, varios inviernos, de forma totalmente autónoma dentro de una cavidad. Hoy, en Suiza, este fenómeno sigue siendo poco frecuente. Se observan colonias que se instalan, pero que aún no están plenamente adaptadas a una vida sin intervención humana. Es un proceso que requiere tiempo. Pero estamos convencidos de que lo conseguiremos.



Dejar un comentario
Todos los comentarios se revisan antes de su publicación.
Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.