Diamantes
Nuestros diamantes
Símbolo absoluto del amor y de la eternidad, el diamante fascina por su brillo y su rareza. Sin embargo, estamos convencidos de que los diamantes provenientes de minas no aportan ningún beneficio duradero a la sociedad. Por eso, desde 2016, hemos optado por integrar exclusivamente diamantes de laboratorio en nuestras creaciones de joyería.
Rey de las piedras preciosas, el diamante debía ser sublimado por una alternativa a la altura de su prestigio. Así, hemos seleccionado diamantes de laboratorio, que ofrecen la misma pureza, el mismo brillo y la misma dureza que los diamantes extraídos, garantizando al mismo tiempo un enfoque ético y responsable.
La extracción de diamantes genera profundas repercusiones, tanto en el medio ambiente como en las comunidades que dependen de ella. Fieles a nuestro compromiso con una joyería más ética, hemos extendido este requisito a todas nuestras gemas, preciosas y semipreciosas, abasteciéndonos exclusivamente de fuentes responsables.
¿Pero por qué?
La industria del diamante ha estado durante mucho tiempo manchada por prácticas controvertidas: explotación de mineros, financiamiento de conflictos, lavado de dinero y falta de trazabilidad. A pesar de la difusión mediática de estos problemas, los cambios siguen siendo tímidos, y muchas piedras continúan proveniendo de circuitos opacos con consecuencias humanas y ambientales desastrosas.
Como respuesta a estos problemas se estableció el Proceso de Kimberley, que instauró un control obligatorio sobre el origen de los diamantes para evitar el financiamiento de conflictos a través de ellos. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, aún persisten problemas debido a fugas en el proceso de control.
Además, los mineros reciben solo una pequeña parte del dinero recaudado a través de los intermediarios durante las múltiples reventas de los diamantes. De hecho, es habitual que los diamantes pasen por muchas manos antes de llegar a las del cliente final. Por lo tanto, las personas involucradas en la extracción de los diamantes reciben una remuneración muy baja en comparación con el valor final de reventa.
Las implicaciones ambientales no se quedan atrás y, además de desfigurar el paisaje, las explotaciones mineras plantean verdaderos problemas ecológicos. La deforestación, que perjudica enormemente a la fauna local así como al planeta, destruyendo vastas extensiones de recursos terrestres naturales, con impactos a largo plazo y a gran escala en el medio ambiente, es sumamente problemática. La extracción minera, por lo tanto, no es en absoluto neutral desde un punto de vista ecológico. Para finalizar, la creación de gases de efecto invernadero así como el uso masivo de agua para extraer diamantes implican un claro desinterés en cuanto a la responsabilidad hacia nuestro planeta.
¿Qué solución hemos encontrado?
Desde 2016, ofrecemos a nuestros clientes la excelencia de los diamantes de laboratorio, una alternativa valiosa que combina innovación y responsabilidad. ¿La diferencia? Estos diamantes, creados por el hombre en un entorno controlado, poseen una composición química, óptica y física rigurosamente idéntica a la de los diamantes extraídos. Recreando las condiciones naturales de formación – alta presión y temperatura extrema – los laboratorios permiten obtener gemas de una pureza y un brillo incomparables, sin las consecuencias ambientales y sociales asociadas a la extracción minera.
Aunque a menudo se piensa que un diamante procedente de las profundidades de la Tierra encarna un símbolo romántico atemporal, ¿qué hay realmente? Cuando se consideran los problemas relacionados con la extracción – impactos humanos, corrupción, financiación de conflictos y daños ambientales – esta visión se desmorona. Un diamante, por muy magnífico que sea, no puede brillar plenamente si su historia está manchada de sufrimiento y destrucción.
Al elegir diamantes de laboratorio, apostamos por un lujo consciente, donde cada piedra es una promesa de transparencia, ética y una belleza absoluta. Porque una verdadera joya es aquella que celebra el amor sin compromisos.

Emisiones de carbono por quilate:
- Diamantes extraídos: ~160 kg de CO₂
- Diamantes de laboratorio: ~64,8 kg de CO₂, según la fuente de energía utilizada
- Impacto reducido con energía renovable.


